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Ficha Técnica del artículoIglesias, A. (2004). Los vendajes funcionales: fundamentos y principios de aplicación. RendimientoDeportivo.com, N°9.

<http://www.RendimientoDeportivo.com/N009/Artic046.htm> [Consulta 15/12/2005]



Los vendajes funcionales: fundamentos y principios de aplicación.

Iglesias, A.


 

1) INTRODUCCIÓN

Los vendajes funcionales están actualmente inmersos en un debate entre los diversos especialistas del deporte y la medicina.

Se investiga y se desea conocer con los necesarios elementos de juicio, la aceptación de la utilización de este tipo de vendajes tanto en un proceso de recuperación de una lesión como método preventivo.

La justificación de la utilización de los vendajes funcionales tiene una doble vertiente, por un lado “Las técnicas de inmovilización sectorial permiten tratar la lesión y seguir practicando deporte”. (Barrios, 2000). Y por otro, “El vendaje funcional permite que determinadas lesiones se curen en tiempos relativamente cortos manteniendo la función y evitando con ello los perjuicios consiguientes de la inmovilización” (Barrios, 2000).

Un vendaje funcional correcto, no puede llevarse a cabo sin el adecuado diagnóstico del tipo y grado de lesión producida y un profundo conocimiento de la anatomía y biomecánica de la zona lesionada. Así lo ratifican distintos autores como (Muntaner, 1997) que indica que “Las técnicas de vendaje funcional son producto de la aplicación de los conocimientos de Anatomía y Biomecánica” o como recoge (Marcos Becerro, 1996) de Jiménez Martínez que destaca que “La eficacia del vendaje depende del conocimiento exacto del diagnóstico de la lesión y de los objetivos que con él se pretende conseguir”. Incluso otros autores llegan a admitir que “La cinta adhesiva aplicada de manera incorrecta o sin un objetivo específico puede predisponer al atleta a sufrir lesiones o incrementar la gravedad de la lesión ya existente” (Morris, 2000).

Habida cuenta de que los vendajes funcionales son un tema actualizado de debate e investigación, se sintetiza en este artículo los puntos principales de la bibliografía de los conceptos y funcionalidades aceptados a día de hoy en materia de vendajes funcionales.

2) DESARROLLO

2.1. Definición

Tratar el tema de los vendajes funcionales requiere en primer lugar indicar qué es un vendaje funcional. Para ello, se pueden usar varias de las definiciones que han dado autores como Ballesteros, Barrios, Bové, Jiménez , Neiger o Rodríguez, entre otros.

Las distintas definiciones que se desarrollan a continuación tienen muchas partes coincidentes, no obstante, dependiendo del autor, la definición se centrará más en unos aspectos u otros dentro de los vendajes funcionales, así Ballesteros se centra en el objetivo del vendaje; Barrios aclara lo que no es un vendaje funcional, Rodríguez acota en qué situaciones se utilizan y son Bové y Jiménez y Neiger los que dan una definición más clara de lo que es un vendaje funcional.

Según estos autores, los vendajes funcionales pueden definirse de las siguientes maneras:

“Se entiende por vendaje funcional aquel vendaje cuyo objetivo es la protección mediante contención dinámica y que utiliza vendas adhesivas extensivas e inextensibles oportunamente combinadas”. (Ballesteros, 2001).

“Los vendajes son técnicas utilizadas en el deporte para mantener, estabilizar, solidarizar, suplir o reforzar estructuras biológicas bien definidas. Para la realización de estas técnicas se utilizan vendas de tela adhesiva o no adhesiva que permiten limitar de forma selectiva uno o varios grados de libertad articular”. (Marcos y Santonja, 1996).

“La definición de las aplicaciones de los conocimientos de anatomía y biomecánica en las técnicas de vendaje funcional, la podríamos enunciar como la limitación/contención/inhibición de un movimiento que produce dolor, dejando los demás movimientos libres”. (Bové, 2002).

Por su parte, Barrios (2000) nos aclara que “No se trata de 'envolver' o 'inmovilizar' una articulación o un segmento mediante un simple vendaje, sino de confeccionar para cada lesión el vendaje o inmovilización sectorial específico y adecuado a dicha lesión”.

“Los vendajes funcionales son una modalidad de vendaje que se utiliza dentro del deporte y cuya finalidad no es el paciente quirúrgico o traumatológico grave, sino el deportista con lesión leve”. (Rodríguez, 2002).

Como última definición de los distintos autores anteriormente citados, cabe destacar la definición de Neiger que añade al resto de definiciones otros apartados que resultan a primera vista muy interesantes y necesarios de mencionar: “Los vendajes funcionales adhesivos pretenden colocar en situación relajada, antiálgica y de menor solicitación las estructuras solicitadas, de forma específica, limitando al mínimo el número de grados de libertad articular estabilizados. Con el fin de preservar al máximo la autonomía funcional del sujeto. Pueden igualmente ser llamados a prevenir actitudes viciosas y deformidades, a suplir funciones deficitarias, a colocar en reposo un segmento corporal e incluso a corregir ciertas deformidades”. (Neiger, 2003).

Haciendo una síntesis de todas las definiciones anteriormente expuestas se puede sacar una definición general de lo que es y en qué consiste un vendaje funcional, así, se entiende por vendaje funcional aquel tipo de vendaje utilizado en traumatología para lesiones leves o de forma preventiva en el deporte que consiste en la aplicación de vendas adhesivas, sean extensibles o inextensibles de una forma específica, con el objeto de limitar grados de movilidad, estabilizar articulaciones, contener, suplir funciones deficitarias o reforzar las estructuras lesionadas, colocándolas en una posición antálgica y manteniendo la función del resto de estructuras periféricas a la lesionada.

2.2. Objetivos de los vendajes funcionales

Los objetivos se pueden dividir en terapéuticos y preventivos.

  • Los son terapéuticos son aquellos con una finalidad de protección de la zona lesionada, incluyéndose aquellas afecciones traumáticas derivadas del deporte y problemas ortopédicos y reumatológicos; “Su objetivo es proteger determinadas estructuras músculo-tendinosas y cápsulo-ligamentosas frente a agentes patomecánicos, sin limitar la movilidad articular sobre cualquier plano en que ésta se desarrolle“. (Ballesteros, 2002).
  • Los preventivos que son un medio de evitar o disminuir los riesgos de producirse una lesión deportiva principalmente ligamentosa.

Una vez diferenciados los objetivos terapéuticos y los preventivos, se pueden destacar, además los siguientes:

  • Reducir de forma específica la tensión de aquellos tejidos que han sido lesionados, ya sean músculos, tendones o estructuras ligamentosas. “Los vendajes funcionales aspiran a reducir las manifestaciones lesionales” (Neiger, 2003).
  • Mantener en posición relajada los elementos lesionados.
  • Contribuir a reducir los síntomas dolorosos, produciendo una situación antálgica.
  • Mantener la función de las estructuras lesionadas.
  • Resistir las diversas solicitaciones mecánicas externas fomentando una pronta recuperación.
  • Evitar la producción del edema.

2.3. Propiedades de los vendajes funcionales

Las propiedades de los vendajes giran en torno a cuatro grandes ejes:

1) A nivel mecánico: procuran un acortamiento de las distintas estructuras, con lo que la solicitación mecánica de las mismas es menor. “La tracción ejercida sobre las vendas es tanto importante cuanto más importante deba ser el efecto corrector pretendido” (Neiger, 2003).

Con esto se puede corregir o reducir distintas alteraciones posturales, se produce una acción analgésica y se protege a estas estructuras para no repetir el mecanismo lesional.

Para ello hay que tener en cuenta aspectos como la colocación de las tiras, de la distancia al eje de giro de la articulación (brazo de palanca), de la resistencia de los materiales al arrancamiento, de la longitud y número de tiras utilizado: “La longitud de las tiras activadas condiciona la eficacia mecánica del vendaje. Cuanto más largas, más importante es la superficie encolada y mayor la resistencia al arrancamiento” (Neiger, 2003), y de la calidad del material seleccionado.

“La eficacia más importante de la propiedad mecánica de un vendaje funcional depende de la intensidad de las solicitaciones que le son aplicadas y del tiempo durante el cual el vendaje inicial permanece colocado sin ser reforzado” (Neiger, 2003).

2) A nivel esteroceptivo: se consigue un aumento del flujo aferente esteroceptivo, se refuerza el flujo aferente, se facilita la actividad muscular protectora y se produce un último efecto antiálgico.

“El vendaje con esparadrapo 'tape' disminuye tanto la elasticidad de la piel como la de las fascias, con lo cual aumenta la presión intersticial. Esto significa que se reduce la extravasación del espacio intravascular al intersticial, disminuye el edema, baja la presión de los conductos nerviosos sensibles, y se alivia el dolor” (Barrios, 2000).

3) A nivel propioceptivo: Se puede mejorar la sensación de confortabilidad y se aumenta la percepción integrada general, se aumenta el tono muscular de base y se mejora la atención del individuo.

4) A nivel psicológico: se favorece la comodidad y la confianza del paciente y se proporciona una estabilidad y seguridad a la zona de la lesión.

Iglesias (2004), establece como conclusiones de su estudio: “El vendaje funcional aporta una alta seguridad al jugador que nota reforzada la resistencia de su tobillo a giros y torceduras máximas. Esto parece perfilarse como la mejor de las aportaciones de los vendajes funcionales dentro de la práctica del fútbol sala de competición” y “Los vendajes producen muy pocos impedimentos, tanto a la realización de las actividades generales como a las técnicas específicas dentro del juego del fútbol sala”.

2.4. Indicaciones y contraindicaciones

Dentro de la traumatología y en el deporte en la parte de prevención, existen una serie de indicaciones en la que la utilización del vendaje funcional es muy beneficiosa y otra serie de situaciones en las que la colocación de un vendaje funcional puede ser contraproducente. “El esparadrapo aplicado incorrectamente puede agravar una lesión existente o alterar la mecánica de una parte del cuerpo, causando una lesión” (Arnheim, 1994).

Distintos autores como Muntaner (1997), Bové (2002) o Neiger (2003) entre otros, coinciden en proponer como principales indicaciones, las siguientes:

  • Prevención de lesiones, ya sean articulares, musculares o tendinosas. “En ciertos deportes, es posible colocar de forma sistemática un vendaje funcional con fin preventivo durante las competiciones. Este debe ser completado por sesiones específicas de reforzamiento muscular que evitan una disminución del control activo de la articulación cuando ésta no se encuentra protegida por el vendaje” (Neiger, 2003).

  • Prevención de laxitudes ligamentosas.

  • Esguinces o distensiones ligamentosas de primer grado o benignas.

  • Pequeñas roturas musculares parciales.

  • Distensiones, elongaciones, tirones o desgarros musculares.

  • Fisuras de huesos largos y de costillas.

  • Después de la retirada de escayola para iniciar el periodo de rehabilitación. “El vendaje funcional no es una contraindicación a la reeducación. Es totalmente posible con este tipo de vendajes emprender ejercicios de los llamados propioceptivos” (Neiger, 2003).

  • Afecciones tendinosas.

  • Descarga de fascitis plantar.

  • Periostitis. “Los vendajes funcionales razonablemente apretados, realizados en un cuadro de periostitis y/o accidentes musculares, deben imperativamente utilizar un tejido elástico a fin de poder controlar la tensión, para no resultar un obstáculo circulatorio” (Neiger, 2003).

Así mismo también enuncian las contraindicaciones de los vendajes funcionales, de las cuales destacan:

  • Todas aquellas lesiones que requieran una inmovilización estricta.

  • Alergia al tejido adhesivo.

  • Roturas ligamentosas.

  • Roturas musculares.

  • Fracturas.

  • Edemas y equimosis. En este punto es interesante destacar dos citas de distintos autores: “Cuando existe el riesgo de formación de edema, es preferible realizar una sujeción final recubriendo por completo los tegumentos” (Neiger, 2003). Y “No se debe realizar un vendaje sobre una articulación hinchada o una lesión reciente ocurrida sin consultar con un médico, porque es fácil tener problemas circulatorios” (Muntaner, 1997).

  • Aplicaciones abusivas.

  • Lesiones cutáneas extensas (úlceras, heridas).

  • Problemas tróficos importantes con lesiones neurológicas.

  • Problemas de circulación de retorno (varices).

2.5. Material utilizado

En lo que respecta al material utilizado en la realización de los vendajes, hay que indicar que existen distintos tipos de materiales. No obstante, para una correcta colocación del vendaje se necesita:

  • Camilla o lugar idóneo para la realización del vendaje.

  • Cuchilla de afeitar o máquina de rasurar.

  • Alcohol y líquido para limpiar la piel antes y después de la aplicación del vendaje

  • Toallas.

  • Spray adhesivo.

  • Prevendaje o “pretape”.

  • Tejido esponjoso de protección.

  • Distintos tipos de vendas, que podrán ser no adhesivas (suelen ser elásticas a nivel longitudinal como es el caso de las vendas de crepé), o de tipo adhesivo, ya sean elásticas tanto en su anchura como en su longitud como es el caso del tensoplas o de material inextensible como el “tape”. “El vendaje funcional nace de una diferente combinación de los dos tipos de vendas. La prevalencia de un tipo o de otro depende de la función que el vendaje debe cumplir, dando prioridad al componente inextensible si se desea primar la contracción y la resistencia” (Ballesteros, 2001).

  • “La colocación de vendas adhesivas, elásticas o no, permite limitar mecánicamente la movilidad de una articulación y estabilizar las lesiones de los tejidos peri articulares” (Neiger, 2003).

  • Por ultimo se requerirá unas tijeras con una terminación redondeada para poder quitar el vendaje o un "tape cutter".

Una vez tratados los distintos materiales necesarios para la realización correcta de un vendaje hay que centrarse en los tipos de vendas, sus características y sus propiedades, así; “El vendaje elástico adhesivo es firme y flexible y sus propiedades adhesivas proporcionan una fuerte sujeción. Es particularmente útil en las lesiones de rodilla, tobillo y muñeca” (Peterson, 1988).

En cambio, “El tejido inextensible se emplea cada vez que se pretende estabilizar con precisión y eficacia una articulación que presenta una amplitud reducida; por el contrario, para articulaciones de amplitud más importante la utilización de tejido elástico se muestra más eficaz y más confortable” (Neiger, 2003).

La calidad del “tape” utilizado está en función principalmente de dos aspectos: la base de hilo, ya que a mayor número de fibras de hilo longitudinal y transversal por pulgada mayor será la resistencia del material; y la masa adhesiva, debe pegarse bien y tener el menor número de irritantes posibles, no debiendo dejar residuos al ser quitada.

La utilización de una capa de tejido esponjoso como el “pretape” se justifica ya que “El empleo de vendas adhesivas inextensibles es mejor soportado cuando éstas reposan sobre un lecho preciso de tejido elástico” (Neiger, 2003).

Otro aspecto a tener en cuenta es la anchura de las vendas pues “La elección del esparadrapo adecuado dependerá del área a cubrir… los tobillos necesitan 3,75 cm. de ancho” (Arnheim, 1994).

“Las vendas demasiado anchas son difíciles de aplicar y frecuentemente provocan pliegues. Es preferible utilizar vendas de anchura mediana en muchas capas simétricas que se superponen parcialmente” (Neiger, 2003).

El último aspecto a tener en cuenta con respecto a los materiales utilizados a la hora de realizar un vendaje funcional es que los tejidos o vendas adhesivas deben imperiosamente ser hipoalérgicas.

Para concluir la parte de materiales hay que tratar lo referente a su conservación, y para ello de deben tomar una serie de medidas o precauciones como: conservar el material en sitio fresco y procurar que el apilamiento del material, sobretodo del tape evite distorsiones.

2.6. Tipos de vendajes

Existen distintos tipos de vendajes en función del objetivo y de la zona a vendar, así, se pueden encontrar vendajes preventivos, terapéuticos y rehabilitadores y vendajes articulares y músculo-tendinosos.

Para todos ellos existen distintas técnicas de vendar, tanto en su forma, en su material como en su objetivo; así existe:

  • La técnica de contención que procura limitar aquel movimiento articular que produce dolor y es realizada con materiales elásticos, ya sean adhesivas o no.

  • La técnica de inmovilización; que pretende anular por completo el movimiento productor de dolor, utiliza fundamentalmente vendas rígidas y adhesivas.

  • La técnica mixta, también denominada combinada, se realiza utilizando vendas elásticas reforzadas por tiras activas de vendaje rígido para dotarle de una mayor resistencia.

Analizadas las distintas técnicas, es preciso indicar qué son y las características de los distintos tipos de vendajes funcionales según los distintos autores, y así, los vendajes preventivos, ya sean articulares o músculo-tendinosos “son aquellos que tienen como misión mantener, estabilizar, solicitar, suplir y/o reforzar unas estructuras biológicas lesionadas o con antecedentes lesionales” (Jiménez, 2001).

“En lo concerniente a los vendajes funcionales realizados a título preventivo, los segmentos corporales se colocan en posiciones más neutras con el fin de permitir una función máxima” (Neiger, 2003).

En concreto “El vendaje preventivo del esguince tibiotarsiano debe dejar un máximo de libertad articular, debe limitar los movimientos de extrema amplitud que producirían el mecanismo lesional… debe realizarse en situación articular neutra para permitir una función máxima y para evitar inducir una lesión del lado opuesto” (Neiger, 2003).

A este respecto, (Bové, 2002), indica que “El tobillo siempre hay que vendarlo en posición funcional, es decir, la pierna con relación al pie está a 90º”.

No hay que olvidar que “Los vendajes preventivos deben retirarse siempre después de la competición o entrenamiento” (Ballesteros Massó, 2001).

Los vendajes terapéuticos se utilizan para el tratamiento de lesiones traumáticas ya sean crónicas o agudas para obtener la curación de las estructuras lesionadas evitando así la inmovilización total de la zona afectada.

Los vendajes rehabilitadores se utilizan en la última fase de recuperación de la lesión y de inicio de la actividad deportiva, cuando la se ha conseguido curar la lesión, lo que se pretende es dotar a la zona de la propiocepción, coordinación y sensibilidad que se poseía antes de producirse la lesión, para fomentar una recuperación precoz de toda la movilidad.

2.7. Principios de aplicación

Se pueden indicar, de forma general, una serie de recomendaciones a la hora de elaborar un vendaje funcional, estas son:

  • Proteger los rebordes óseos y colocar un prevendaje antes del vendaje.

  • Evitar compresiones de las distintas zonas vasculares como puede ser el caso del hueco poplíteo.

  • Evitar arrugas sobre todo en las tiras de tensión y en la planta del pie.

  • Repetir el vendaje las veces que sea necesario para asegurar incidir en las estructuras específicas lesionales y de la forma más idónea, para ello es básico la elección del material utilizado.

  • Por último evitar compresiones en lugares especialmente sensibles como pueden ser el tendón de Aquiles, la zona de los metatarsianos, etc.

En definitiva, debe procurarse la confortabilidad del vendaje.

Además de estas recomendaciones generales es preciso tener en cuenta los siguientes principios de aplicación:

  • Preparación de la zona, limpieza, afeitado.

  • Colocación de la zona a vendar en una posición adecuada.

  • Protección de las zonas más sensibles con el fin de evitar edemas, rozaduras, hematomas, etc.

  • Colocación de un "pretape" para evitar el contacto directo entre el tejido adhesivo y la piel.

  • Proteger los rebordes óseos.

  • Evitar compresiones en la zona de los metatarsianos.

  • No comprimir la zona del tendón de Aquiles.

  • Elección de las vendas en cuanto su elasticidad, anchura, etc.

  • Colocación de los anclajes y posteriormente de las tiras activas teniendo en cuenta: la longitud de las tiras activas, el número de ellas a colocar, tensión de las tiras, etc.

  • Colocación de las tiras de fijación y cierre del vendaje.

  • Repetir el vendaje hasta asegurar una técnica correcta de colocación.

Dentro de la utilización de los materiales adhesivos, existen distintos tipos de tiras en función del objetivo que se pretende cumplir con cada una de ellas, en este apartado se destaca la gran aportación de Neiger; así podemos encontrar:

a) Tiras de anclaje o sujeción cuyo objetivo es servir de sujeción a las tiras activas que son las que van a tener toda la tensión, estas tiras de anclaje deben colocarse en función de las características anatómicas y funcionales y podrán ser transversales, longitudinales o mixtas y sin tensión para evitar posibles problemas circulatorios. “Cuando se utilizan vendas adhesivas inextensibles, es necesario vigilar muy especialmente no obstaculizar la circulación venosa. Por ello se realizan los anclajes de forma abierta”. (Neiger, 2003).

b) Tiras activas que son aquellas que producen la tensión para fijar la articulación, limitar un movimiento o favorecer alguna acción deseada, generalmente tienen una dirección distoproximal, descendente, tener forma de "U" o ser cruzadas.

A lo largo de su libro, Neiger hace mucha mención a las tiras activas, aquí se mencionan varias de sus aportaciones más relevantes:

“La elección de la disposición de las tiras activas condiciona la eficacia, la solidez y la comodidad del vendaje funcional. La colocación de las vendas debe permitir regular precisamente la dirección y la intensidad de la estabilización”. “De forma general las tiras activas deben colocarse siguiendo direcciones «rectilíneas» sin intentar modelar desde el principio los relieves morfológicos”. “La solidez del vendaje funcional depende del número de tiras activas colocadas; los diferentes cabos de tiras sucesivas están igualmente entrecruzados alternativamente, realizando así un sistema tejido, lo cual confiere una mayor resistencia al conjunto” (Neiger, 2003).

c) Tiras de fijación, son aquellas que pretenden evitar la pérdida de tensión de las tiras activas y así garantizar la fijación de las mismas, evitando su desprendimiento, al igual que las tiras de anclaje son transversales y deben ponerse evitando cerrar circularmente el segmento afectado. “Sea cual sea el material adhesivo utilizado es muy importante vigilar que los extremos de las tiras no sobrepasen los anclajes para evitar desencadenar fenómenos de tracción cutánea muy desagradables” (Neiger, 2003).

d) Tiras de cierre, son aquellas con las que se concluye el vendaje y con las que se consigue una sujeción añadida, envolviendo las tiras activas. Pueden colocarse circular, semicircularmente o de forma diagonal y siempre con poca tensión para evitar riesgos circulatorios.

Por último existen una serie de aspectos a tener en cuenta en la aplicación de un vendaje funcional:

  • Colocar la articulación en posición de estabilización. “Las articulaciones se tratan generalmente en su posición funcional media. Esta posición no debe variar durante la colocación del vendaje, ya que de lo contrario se producen arrugas en el vendaje, que ocasionan puntos de presión y erosiones además de producir vendajes poco eficaces” (Muntaner, 1997).

  • Colocar la siguiente tira de tape sobre la mitad de la tira anterior, para dar firmeza al vendaje. “La multiplicación de las tiras permite reforzar la solidez del vendaje y permite regular la dirección de la reducción y la intensidad de la estabilización” (Neiger, 2003).

  • Colocar el tape en forma de tiras, evitando la colocación continua del tape que pudiera producir constricciones no deseadas.

  • Mantener el tape cogido en una mano para con la otra poder alisar y amoldar el tape al ponerlo sobre la zona deseada.

  • Permitir que el tape se adapte al contorno natural y a los relieves óseos.

  • Si se desease una sujeción máxima, se puede plantear la posibilidad de colocar el tape directamente sobre la piel, sin utilizar "pretape". “En muchas ocasiones los vendajes funcionales se colocan sin almohadillado, debido a que éste reduce el contacto directo con la piel y aminora la estabilidad” (Muntaner, 1997).

  • La retirada del vendaje debe evitar molestias innecesarias al sujeto, por ello, se utilizarán materiales adecuados como tijeras o cuchillas especiales.

2.8. Ideas finales

Descritos los distintos aspectos de los vendajes funcionales como sus objetivos, propiedades, material utilizado, principios de aplicación, etc. y a modo de resumen se debe indicar que la eficacia del vendaje funcional va a depender de factores tan diversos como: una colocación adecuada de las vendas, la obtención de un correcto brazo de palanca, la resistencia del propio material y las características de éste como puede ser la calidad de la adherencia, la longitud de las tiras y el número de ellas, etc.

Estos factores implican la necesidad de una individualización del vendaje; así lo recoge Marcos Becerro en 1996 de Jiménez Martínez, “La individualización del vendaje, con características específicas en cada momento del proceso lesional, es una de las claves para conseguir buenos resultados”.

Con respecto al tipo de material y vendas a utilizar, se debe destacar que “Si bien el tejido elástico permite junto con su comportamiento dinámico una acción estabilizadora muy eficaz y funcional, ésta se demuestra más imperfecta que la del tejido inextensible para oponerse pasivamente a los movimientos de pequeña amplitud, puesto que prácticamente persiste un pequeño alargamiento”. Por tanto, “La elección de las vendas adhesivas, elásticas o inelásticas, viene determinada por el rigor de la inmovilización buscada y por el relieve de las superficies a cubrir” (Neiger, 2003).

Tras la revisión de la literatura técnica es posible sacar una última conclusión con respecto al tipo de venda a utilizar y a la forma de aplicación de la misma, es la siguiente: “A menos que se conozcan las razones por las que se aplica un vendaje, no sabremos que tipo de venda escoger o cómo aplicarla correctamente. Antes de vendar cualquier lesión, se debe estar seguro del diagnóstico correcto y hacer una cuidadosa valoración de lo que se necesita” (Ballesteros, 2002).

A pesar de todo lo desarrollado con anterioridad, no todos los autores consultados están de acuerdo con la utilización de vendajes funcionales, este es el caso de Micheli y Jenkins, que en su libro “La nueva medicina deportiva" de 1998, en su página 104 describe cinco desventajas de la utilización de vendajes funcionales en lugar de otro tipo de inmovilizaciones más rígidas; éstas son las siguientes:

  • Pierde alrededor del 50% de su sujeción original después de 10 minutos de ejercicio.

  • No puede colocárselo el mismo atleta; requiere la asistencia de alguien especializado.

  • A largo plazo, es más caro colocar un taping cada día que se entrena que colocar una sujeción prefabricada (requiere, además, una protección dérmica y unas tijeras para retirarlo).

  • Precisa mucho más tiempo para colocarlo que una sujeción.

  • Los estudios han demostrado que las sujeciones son más efectivas para proporcionar resistencia al tobillo.

A modo de contra-crítica, y fundamentándose en una gran cantidad de autores que sí están a favor de la utilización de los vendajes funcionales se pueden establecer una serie de ventajas del vendaje funcional con respecto a otro tipo de vendajes más rígidos o sujeciones:

  • Basado en una experimentación sobre una muestra poblacional representativa, Iglesias (2004) establece que “un vendaje funcional correctamente realizado protege el tobillo de sus movimientos máximos durante el tiempo de juego en un partido de fútbol sala” y añade “el vendaje sufre deterioros moderados a lo largo del partido, pero este deterioro no supone una merma importante de sus funcionalidades”.

  • “No existe un tiempo determinado para dejar colocado tal o cual vendaje… la renovación del vendaje se debe hacer cuando no es eficaz, ya que no responde a los objetivos fijados” (Neiger, 2003).

  • “Un vendaje con esparadrapo colocado correctamente, puede dejarse puesto, si no aparecen problemas en la piel, durante 8 días, sin perder estabilidad”. (Barrios, 2000).

  • Produciendo una descarga y disminución simultánea de la tensión de la tracción de los tejidos lesionados se reduce también el dolor.

  • En reposo total, la cápsula articular se atrofia muy rápidamente disminuyendo la secreción de líquido sinovial, empeorando la calidad del cartílago articular.

  • En la inmovilización completa existe riesgo de daño postraumático del cartílago articular, seguida de artrosis.

  • Con un vendaje funcional se evitan todos los efectos secundarios de una inmovilización rígida como: atrofia muscular, insuficiencia de las válvulas venosas que origina éxtasis venosa debido a la atrofia muscular; riesgo de edema que provoca atrofia, inactividad y descalcificación ósea.

  • “Toda inmovilización estricta, enyesado por ejemplo, entraña una pérdida muscular rápida a pesar de las contracciones estáticas. Este tipo de inmovilización altera igualmente los programas de ejecución motriz. La posibilidad de realizar una inmovilización relativa y selectiva es pues preferible cuando está bien indicada. Estos vendajes adhesivos permiten el empleo de la fisioterapia y, en cierto grado, el entrenamiento muscular sigue siendo posible” (Neiger, 2003)

  • El vendaje funcional permite que determinadas lesiones se curen en tiempos relativamente cortos, al mantener la función de las estructuras lesionadas, lo que evitará que otras estructuras de su alrededor se deterioren como ocurre en el caso de inmovilizaciones rígidas.

  • Otra ventaja de la utilización de los vendajes con respecto a las sujeciones es que son mucho más individualizados, pues el profesional que los coloca lo hace tras analizar las distintas circunstancias que rodean a la lesión, esto no ocurre así en el caso de las sujeciones.

  • Por último una ventaja que aportan los vendajes funcionales es que mientras dura el período de inmovilización, se pueden mantener un tratamiento fisioterapéutico de la lesión.

Parece indicado terminar con varias citas que como últimas conclusiones van a ofrecer un punto de vista global de lo que es un vendaje funcional.

“El vendaje funcional debe colocar los diferentes elementos orgánicos en posición de acortamiento, de menor solicitación, de corrección y/o de reducción eficaz” (Neiger, 2003).

“El tratamiento con vendajes funcionales debe prolongarse hasta que se haya conseguido la anulación de las molestias, la estabilidad y la recuperación de la capacidad de carga de la región del cuerpo afectada”. (Barrios, 2000).

“La norma más importante a nivel mundial es la de que hay que vendar cuando existe un riesgo, nunca en entrenamientos individuales ni físicos. Al igual que no se debe realizar en el deporte de formación para así poder realizar un buen trabajo con las articulaciones que tienen una incidencia importante en las lesiones. (Bové, 2003).

Y por último, “Los vendajes funcionales son esencialmente una ayuda terapéutica para un número determinado de situaciones clínicas; es necesario no hacer de ellos una panacea terapéutica a riesgo de devaluar tanto la técnica como los que la utilizan” (Neiger, 2003).

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Rodríguez, L.P.; Gusi, N. (2002). Manual de prevención y rehabilitación de lesiones deportivas. Síntesis. Madrid.

  • Contribuir a reducir los síntomas dolorosos, produciendo una situación antálgica.

  • Mantener la función de las estructuras lesionadas.

  • Resistir las diversas solicitaciones mecánicas externas fomentando una pronta recuperación.

  • Evitar la producción del edema.

  •  

    Depósito Legal: LE-1832-01

    ISSN: 1578-7354

    Actualizado ( Lunes, 08 de Marzo de 2010 10:43 )
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