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<http://www.RendimientoDeportivo.com/N016/Artic049.htm> [Consulta 22/08/2007] |
Planificación anual de un equipo de hockey hierba.
Piñeiro, R.
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1) INTRODUCCIÓN En el presente trabajo se presenta la planificación
anual para un equipo de hockey hierba de la categoría de división de
honor nacional. En este deporte se juega a dos modalidades, hockey
hierba y hockey sala (temporada de invierno). En la planificación
propuesta se dará prioridad a la competición de hierba, pero también
se planificará la competición de sala. Los objetivos de la planificación
para la presente temporada son los siguientes: a) Objetivos de rendimiento: a.1) En la modalidad de hockey hierba:
a.2) En la modalidad de hockey sala:
b) Objetivos de entrenamiento:
2) variables que inciden en la planificación Las variables que inciden en la planificación son específicas de cada equipo. El enfoque de la planificación en el hockey hierba debe partir del conocimiento del propio deporte y de los deportistas. Estos dos parámetros de análisis (juego y jugador) son difíciles de llevar a cabo en la práctica, pues resulta complicado definir todos los factores de rendimiento que inciden en el hockey hierba y evaluarlos de manera válida, fiable y objetiva. Por lo cuál, la mayoría de los estudios de hockey hierba se han centrado en observaciones externas del juego para intentar cuantificar las conductas más habituales de los jugadores. En el área de la fisiología y la preparación física podemos encontrar estudios sobre hockey hierba como los de Silla (1988), Douglas (1989), Ghosh y cols. (1991), Reilly y Borrie (1992), Silla y Rodríguez (1995), Walsh (1996), Vizcaya y cols. (1999), Silla (1999), Nacusi (2000), Dabinett y cols. (2001), Mesón y Ramos (2001), Vizcaya (2002), Pérez y Bustamante (2003), Lemmink y cols. (2004), Spencer y cols. (2004), Stagno y cols. (2004), Sunderland y Nevill (2005) y Silla y Rodríguez (2005) tratando de valorar los esfuerzos de los jugadores de un equipo de hockey hierba durante un partido y/o un entrenamiento. Estos estudios nos pueden ayudar a la hora de concretar nuestra planificación. Las conductas específicas de tipo motriz también han sido objeto de diversos estudios como los de Alexander (1985), Jones (1981), Chivers y Elliott (1987), Vázquez y Ardá (1994), Cruz y Gil (1998), Pérez y Álvarez (2002), Laird y Sutherland (2003), Boddington y cols. (2003), Piñeiro y cols. 2004, 2006a, 2006b, 2006c y 2007c, Sunderland y cols. (2005 y 2006) y Piñeiro 2006, 2007a, y 2007b). En este caso, las técnicas experimentales han sido de diseño más sencillo, pues generalmente están basadas en observaciones y las más modernas incorporan el ordenador para el procesamiento y tratamiento de los datos. En definitiva, se trata de cuantificar con qué frecuencia se dan ciertas conductas específicas en el deporte del hockey hierba. Franks (1988), Dabanch y Gil (2001) y Piñeiro y cols. (2004) crean herramientas para observar y analizar la acción de juego en hockey hierba. Resulta indudable que este tipo de estudios ayudan al entrenador en el conocimiento del propio deporte y también a conocer las exigencias (condicionales y motrices) del mismo, y le permite elaborar sistemas de entrenamiento más específicos o que reflejen con mayor exactitud la lógica interna del juego. El registro cuantitativo de las conductas específicas de los jugadores debe ser complementado con análisis cualitativos de las mismas para comprender mejor la lógica interna del deporte en cuestión. Otra variable que determina la planificación es el calendario de competiciones. En este caso se trata de una variable ajena al control del entrenador, ya que viene impuesto por la R.F.E.H., que para la temporada en cuestión sería el siguiente:
Por lo tanto el número total de partidos oficiales a disputar durante la temporada puede oscilar de 40 a 46, según el rendimiento del equipo. 3) programación de la temporada En función del calendario de competiciones expuesto anteriormente y de los objetivos de la temporada, existen tres momentos claramente definidos en los que habría que lograr el rendimiento máximo del equipo como son, la Copa de la Reina (mediados de diciembre), el Campeonato de España de sala (principios de febrero) y la disputa del Play off por el título de liga una vez conseguido quedar entre los cuatro primeros en la liga (meses de abril y mayo). Pero no nos podemos olvidar de las 18 jornadas de liga de la competición de hierba, que son las que verdaderamente van a determinar el éxito o no del equipo durante la temporada. El calendario no establece una gran densidad de competiciones en la modalidad de hierba en ningún momento puntual de la temporada, a excepción de la competición de la Copa de la Reina, en la que durante un fin de semana se juegan tres partidos (viernes, sábado y domingo) y también en los partidos del Play off (jugándose a veces sábado y domingo). En el resto de la temporada de hierba sólo hay un partido semanal. En la competición de sala (enero-febrero) hay una gran densidad de competiciones jugándose primero el Campeonato Autonómico de sala, donde se juegan 2 partidos cada fin de semana, una vez ganado ese campeonato se participa en el Sector Nacional, donde en un mismo fin de semana se juegan 4 partidos (sábado y domingo) y una vez clasificados en este torneo se jugaría el Campeonato de España de sala que se compone de 5 partidos (viernes, sábado y domingo). La incertidumbre de esta competición, hace que inicialmente todos los equipos partan con el mismo objetivo de jugar el Play off por el título, por lo que a priori resulta complicado ubicar momentos puntuales de mayor complejidad. La Figura 1 representa con casillas en fondo gris los momentos donde el equipo debería estar al máximo rendimiento. La temporada se ha dividido en dos unidades denominadas, macrociclos. El primero de estos macrociclos va desde el inicio de la temporada hasta el último entrenamiento antes de las vacaciones de Navidad, y el segundo desde la primera semana de enero hasta el final de la temporada (Figura 1).
Figura 1: Modelo de planificación de una temporada para un equipo de Hockey Hierba / Sala. En caso de que la evolución del equipo sea positiva y existan claras opciones de clasificación para el Play off por el título de liga, se pueden establecer tres macrociclos, estando el tercero orientado hacia la consecución del máximo rendimiento durante el mes que dura esta competición. Así, se respeta una de las características básicas de toda planificación: su flexibilidad. Cada macrociclo se divide en unidades menores denominadas, mesociclos, en los cuales se agrupa trabajo con objetivos semejantes. Así, el primer macrociclo se divide en 5 mesociclos. A continuación se exponen los dos primeros mesociclos (Figura 2), lo que representaría la pretemporada.
Figura 2: Ejemplo de los dos primeros mesociclos de la pretemporada. 4) distribución de las cargas en subperiodos Debido a la falta de investigación en la planificación del hockey hierba, se ha optado por aplicar en este deporte modelos de planificación de los deportes individuales, sobre los que sí existe una mayor fundamentación teórica. De este modo se ha aplicado tradicionalmente al hockey hierba el modelo clásico de periodización diseñado por Matveyev (1977) que comprende la temporada como un único ciclo compuesto por los períodos preparatorio, competitivo y transitorio, que se desarrollan de manera consecutiva. Este modelo de planificación no es aconsejable para el hockey hierba, ya que este tipo de diseños está pensado para deportes donde la competición está concentrada en un momento concreto de la temporada, por lo que todo el trabajo previo está encaminado a llegar con el máximo nivel de forma a la etapa de competiciones, pudiendo mantener ese pico máximo de forma durante un período aproximado de un mes y requiriendo previamente un enorme trabajo de base condicional. Los modelos de diseño del entrenamiento contemporáneos (ATR: Acumulación-Transformación-Realización), se basan en una mayor concentración de cargas con una determinada orientación funcional y en un orden correcto en cada uno de los períodos, para buscar supercompensaciones más elevadas y permitir la consecución de un estado de forma máximo más veces durante la temporada. El diseño ATR, tras una disminución de cargas en el mesociclo de Realización, busca lograr una supercompensación, consiguiendo así un mejor rendimiento de los jugadores, y también busca que la competición principal coincida en ese momento. El problema de este deporte es que la competición es continua y semanal, dando lugar a muchos partidos en los mesociclos de Realización (donde la forma sería óptima), o en los de Transformación o Acumulación, donde la forma del jugador podría sufrir un excesivo trabajo en los entrenamientos. Por ello, aunque las ganancias podrían ser superiores en los mesociclos de Realización a la larga resultaría negativo por el deterioro del rendimiento en la fase de mayor cantidad de entrenamiento. Dentro del hockey hierba, este tipo de planificación se podría utilizar para afrontar competiciones del tipo de una copa del mundo, campeonato de Europa de selecciones, en los que la competición se concentra en tres semanas y hay un período previo de entrenamiento. Si se consigue tener, ocho o nueve semanas previas, sí se podría realizar una planificación ATR, haciendo coincidir la fase de Realización con la de las competiciones oficiales. El calendario de la liga española de hockey no se puede adaptar a los dos modelos anteriormente enunciados debido a la gran densidad competitiva, lo que obliga a que el equipo deba alcanzar un estado óptimo de forma desde el inicio de la liga hasta el final, sin grandes altibajos entre medias de la competición. Dentro del hockey hierba existen diversas interpretaciones sobre cómo debería realizarse la planificación en este deporte, pero sin haberse demostrado aún de manera científica cuál es la más adecuada. La periodización tradicional, considera la temporada como un único ciclo, con lo que el período preparatorio en el hockey hierba (entre 4 y 5 semanas) es insuficiente para crear las bases necesarias para establecer un nivel de forma adecuado. Además, la periodización tradicional, mal aplicada en el hockey hierba, crea mejoras en la forma durante la primera mitad de la temporada, pero luego va disminuyendo hasta el final de la misma. Esto no sería bueno ya que el final de la competición es el momento más importante del campeonato y donde se decide toda la clasificación final. Aunque hay mucha presión por parte de los entrenadores de hockey hierba para que el equipo esté en buen estado desde el inicio de la liga, se debe intentar aplicar un modelo de planificación convencional (Navarro, 1999) basado en la concentración de las cargas en unidades de tiempo menores, pero adaptándolos a las exigencias competitivas, integrando los aspectos positivos del modelo tradicional y del contemporáneo. La planificación desarrollada en este trabajo busca la consecución de varios picos de forma durante la temporada (mediante concentración de cargas), para conseguir que la forma óptima se mantenga durante períodos más largos de tiempo. Tiene como objetivo que desde el inicio de la liga el equipo esté en buen nivel (80%) y que a lo largo del campeonato se mantengan (75-90%). Cada ciclo de entrenamiento busca una elevación del estado de forma del jugador apoyándose en el trabajo realizado con anterioridad. De este modo se va alternando un trabajo inicial de tipo general (trabajo de base) de todas las componentes del rendimiento (técnica, táctica, estrategia y preparación física), seguido de un proceso de transformación y afinación de la forma deportiva (trabajo específico). Así cada ciclo se inicia desde un estado de forma más elevado, con lo que se consigue una progresiva y continúa mejora a largo de la temporada, evitando las puestas de forma temprana y las caídas de la misma, típicas de los modelos tradicionales aplicados al hockey hierba. Con estas consideraciones, se hará referencia a los subperíodos que componen la planificación con la nomenclatura de mesociclos. En ellos se agrupan los contenidos de entrenamiento que persiguen objetivos similares, respetando el paso de lo básico a lo específico (Figura 3).
Figura 3: Orientación de la carga en los subperíodos (Mesociclos) que conforman la temporada. El control de la carga, se puede realizar mediante hojas de cálculo en las que se va registrando el trabajo específico y básico realizado, así como otros parámetros de relevancia (Figura 4). El tiempo empleado en cada categoría de entrenamiento se va anotando diariamente, para después agruparla en microciclos y éstos en mesociclos. De esta manera se pueden realizar comparaciones entre distintos mesociclos y ver la orientación del entrenamiento en cada uno de ellos y su posible relación con el estado de forma del equipo.
Figura 4: Distribución de la carga en subperiodos (Mesociclos). 5) distribución de la carga en los microciclos y sesiones Los microciclos en el hockey hierba representan la unidad de trabajo semanal. Durante los primeros microciclos de la temporada se pueden realizar dobles sesiones de entrenamiento, con el objetivo de acumular una mayor carga de trabajo. Pero, a partir del séptimo microciclo, se estructura el microciclo “tipo” que se compone por 4 sesiones de entrenamiento semanales, 2 días de descanso y 1 partido de competición. Según Navarro, (2003) y Álvaro y Sánchez (2004) la orientación de las cargas en los microciclos se pueden clasificar como:
Los microciclos se estructuran por la suma de sesiones con unos objetivos parciales que están en consonancia con los objetivos del microciclo de trabajo (Figura 5). En general las sesiones semanales se distribuyen de la manera siguiente:
Figura 5: Distribución de un microciclo de trabajo. Las sesiones se clasifican según la carga de las mismas con una puntuación que va desde 1 (carga mínima, de recuperación) hasta 5 (máxima carga, partido de competición), así se puede saber la carga total que recibe el jugador. Estas cargas de las sesiones se van sumando para controlar la carga del microciclo (Figura 6).
Figura 6: Distribución de la carga a lo largo de los microciclos que componen un subperiodo. A continuación se muestra la distribución de la carga en los distintos microciclos durante la temporada (Figura 7).
Figura 7: Distribución de la carga en los distintos microciclos durante la temporada. 6) CONCLUSIÓN En el hockey de alto rendimiento es imprescindible la realización de una planificación anual que nos va a permitir saber cuándo, cómo y qué, hay que hacer en cada momento, en función de los objetivos logrados por el equipo a medida que avanza la competición. Para los equipos que compiten en la modalidad de hockey hierba y hockey sala, se recomienda la planificación convencional desarrollada en este artículo, que nos va a permitir mantener un óptimo estado de forma a lo largo de toda la temporada. 7) BIBLIOGRAFÍA Alexander, M.J.L. (1985). An analysis of the penalty corner in women's field hockey. University of Manitoba. Winnipeg. Álvaro, J.; Sánchez, F. (2004). Planificación del entrenamiento en deportes de equipo. Apuntes del Master de Alto Rendimiento (UAM-COE). Boddington M.K.; Lambert M.I.; Waldeck, M.R. (2003). 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ISSN: 1578-7354