Ficha Técnica del artículoCalleja, J.; Vaquera, A.; Rodríguez, J.A. (2003). Fundamentos de la vuelta a la calma en baloncesto: propuesta de un protocolo de aplicación post-partido. RendimientoDeportivo.com, N°5.

<http://www.RendimientoDeportivo.com/N005/Artic025.htm> [Consulta 23/02/2004]

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Fundamentos de la vuelta a la calma en baloncesto: propuesta de un protocolo de aplicación post-partido.

Calleja, J.; Vaquera, A.; Rodríguez, J.A.


 

 1) INTRODUCCIÓN

El propósito de este trabajo es profundizar en las bases sobre las que se fundamenta el proceso de vuelta a la calma, y proponer un protocolo de vuelta a la calma post-partido, con aplicación específica en el baloncesto de alto nivel.

Porta y Miquel (1990),  definen la vuelta a la calma o enfriamiento como "el proceso posterior a una actividad física con carácter de esfuerzo, con el objetivo de restituir al organismo los valores metabólicos y neuromusculares a la situación inicial de reposo". Coque y cols. (1997), por su parte refieren la vuelta a la calma como "los ejercicios encaminados a reducir de manera progresiva la intensidad del esfuerzo".

Los objetivos generales en los procesos de recuperación en el contexto de la actividad deportiva, tiene tres aspectos claramente diferenciados (Viru, 1995):

  1. Normalización de funciones orgánicas y del equilibrio homeostático general.

  2. Restablecimiento de los sustratos energéticos y sobrecompensación.

  3. Reconstrucción de elementos estructurales celulares y sistemas enzimáticos.

Numerosos autores han descrito la importancia del proceso de vuelta a la calma, también denominado enfriamiento (cool-down), como una fase necesaria a desarrollar con posterioridad a la realización de un esfuerzo intenso de entrenamiento o competición. (Porta y Miquel, 1990; Orellana, 1995; Coque y cols., 1997; Terrados y Padilla, 1998). A pesar de estar científicamente demostrada la importancia de llevar a cabo una adecuada vuelta a la calma una vez finalizada la competición o durante la última parte de la sesión de entrenamiento, y estando suficientemente evaluados los efectos beneficiosos de cara a esfuerzos posteriores de máxima intensidad durante el transcurso de la actividad deportiva, es posible comprobar cómo en el baloncesto de alta competición, en muchos casos no se ha logrado la dinámica de un fase de enfriamiento post-competición o post-entrenamiento adecuada, en muchos casos por falta de tiempo, de hábito o simplemente por desconocimiento de los beneficiosos efectos que produce este tipo de actividad. Como consecuencia directa de la falta de aplicación de una correcta fase de vuelta a la calma, muchos deportistas no se recuperan adecuadamente entre entrenamientos y partidos, lo que frecuentemente deriva en lesiones de sobrecarga durante el transcurso de una temporada.

Tras llevar a cabo una actividad física no es recomendable el cese repentino de la misma, sino que la actividad se debe ir finalizando de forma progresiva. Las actividades englobadas dentro de los procesos de vuelta a la calma se realizan una vez concluida la competición o integrados en la parte final del entrenamiento, permitiendo que los diferentes parámetros que se modifican durante la actividad (a nivel metabólico, muscular, nervioso, etc.), retornen a su estado inicial o niveles basales (Terrados, 1996).

El proceso de recuperación post-ejercicio dependerá de la orientación de la actividad física que se realice, si bien, recopilando las aportaciones que hemos considerado más relevantes de diferentes autores en cuanto a cómo ha de ser la metodología y los protocolos durante el proceso de enfriamiento, y qué aspectos de los mismos resultan fundamentales para su correcta aplicación, cabría destacar las siguientes pautas, orientaciones y directrices que han de respetarse en el desarrollo de una fase de vuelta a la calma:

  • Utilización de vestimenta adecuada para realizar el trabajo especifico de recuperación inmediatamente finalizada la competición, en nuestro caso el partido de baloncesto. (Lekue y cols., 2000).

  • Ejercicios de estiramiento pasivo mantenido con contracción de la musculatura implicada en la actividad con una duración aproximada de 10’. Con la realización de una buena fase de estiramiento podemos obtener una serie de efectos beneficiosos como son (Terrados y Fernández, 1998):

- Mejora la flexibilidad tanto dinámica como estática.

- Mejora la fuerza de tensión y la elasticidad de músculos, ligamentos y fascias.

- Algunos autores opinan que mejora la fuerza muscular.

- Ayuda al tratamiento y rehabilitación de diferentes lesiones deportivas.

- Previene las lesiones deportivas, por mejorara la flexibilidad muscular.

  • Actividad ligera a una intensidad del 50% del VO2max, durante 15’ aproximadamente; caminar sobre una superficie blanda si fuera posible, o descalzo, o pedalear bicicleta estática (Lekue y cols., 2000).

  • Interiorización de la respiración y técnicas de relajación que nos ayuden a optimizar la recuperación (Coque y cols., 1997).

  • Ejercicios de soltura de miembros, con incidencia en la musculatura solicitada durante la actividad realizada (Lekue y cols. 2000).

  • Baños de contraste agua fría - agua caliente, en tren inferior y haciendo uso de sistema de bidones “ad hoc” con el objeto de afrontar  los fenómenos inflamatorios consecutivos a las acciones musculares realizadas de alta intensidad (Terrados y Padilla, 1998).

  • Masaje individualizado, dirigido de forma personalizada a los jugadores que evidencien sobrecargas localizadas, sin prolongarse más de 10’ (Cos y Cos, 1992).

  • Facilitación del retorno venoso mediante una fase estática que intenta favorecer y mejorar el transporte y eliminación del ácido láctico acumulado, mediante una serie de actividades como: piernas en elevación, maniobras básicas de drenaje linfático, percusiones y rozamientos con balón, etc. (Coque y cols., 1997).

  • Ducha e higiene personal (Lekue y cols., 2000).

  • Recuperación psicológica, bajo las indicaciones del entrenador y en función de las circunstancias del partido jugado (Lekue y cols., 2000).

 2) APLICACIÓN PRÁCTICA: PROPUESTA DE PROTOCOLO DE VUELTA A LA CALMA POST-PARTIDO

Una vez reflejados los aspectos más importantes a tener en cuenta en el proceso de vuelta a la calma, estableceremos un protocolo de aplicación específica para equipos de baloncesto de alto nivel, que comenzará una vez finalizado el partido, situándose el tiempo de realización alrededor de 50 minutos y siguiendo una secuencia temporal que a continuación se detalla:

Fase Duración   Actividades propuestas

1

10'

Una vez concluido el encuentro, dirigirse inmediatamente al vestuario. Mientras el entrenador expone al grupo la charla post-partido, los jugadores deben cambiarse de camiseta, colocarse la sudadera e hidratarse según las normas expuestas por el médico del equipo.

2

6'

Incorporarse de nuevo a la pista para realizar diversos juegos de pases con el balón de baloncesto a intensidad moderada, no excediendo de las 150 pulsaciones por minuto. Si existiera en la instalación una sala con condiciones de temperatura adecuada y superficie blanda resultaría óptima para llevar a cabo esta fase.

3 6'

Realizar trote suave durante unos minutos a intensidad moderada e ir paulatinamente reduciendo el ritmo hasta terminar caminando (sería conveniente realizar esta fase descalzo si las características del pavimento y condiciones de temperatura lo permiten); como alternativa se puede realizar una actividad similar en intensidad y duración en bicicleta estática o máquinas elípticas donde además evitaremos el impacto.

4 3'

Tumbarse sobre una colchoneta apoyando los pies en la pared, mientras seguimos las orientaciones de hidratación del médico.

5 10'

Estiramiento pasivo por parejas, mantenido con contracción de aquella musculatura solicitada durante el partido, haciendo especial incidencia en el tren inferior, la musculatura dorso-lumbar, abdominal y cadera. Adicionalmente, resulta conveniente dedicar 3' de forma individualizada al trabajo de aquellas zonas y grupos musculares más sobrecargados durante la práctica competitiva.

6 5'

Trabajo de movilización y soltura de miembros por parejas, haciendo especial incidencia en el tren inferior, y situándose los jugadores por tallas y pesos similares.

7 10'

Posteriormente, una vez de regreso al vestuario, realizamos el proceso de recuperación de baños de contraste siguiendo las orientaciones de Terrados y Padilla (1998), utilizando una bañera para tal fin, o en su defecto, el chorro de agua de la ducha.

Por último, en colaboración con el masajista y el psicólogo se plantearan a rutinas de tratamientos individualizados, y en el caso del masaje orientado a la elongación muscular con el fin de evitar la fatiga e hipertonificación, así como eliminar detritus y sustancias de deshecho toxicas, favoreciendo el aporte de O2; adicionalmente, en los jugadores que lo precisen se aplicará frío local en zonas alteradas para disminuir la respuesta inflamatoria de diversos tejidos. Finalmente los jugadores se ducharán y saldrán de la instalación siguiendo el protocolo de dieta post-competición facilitada por el médico del equipo, así como la ayuda farmacológica y ergogénica prescrita para cada deportista.

 3) REFLEXIONES FINALES

Es importante que se pueda llegar a crear una inquietud entre los técnicos deportivos en cuanto a la inclusión dentro de la sesión de entrenamiento, o en el trabajo tras la competición, de un  protocolo de "enfriamiento", que permita que los jugadores se recuperen de forma óptima y lo antes posible de los esfuerzos realizados, con el fin último de posibilitar una adecuada preparación y predisposición a futuras cargas de trabajo o competición. Además, la realización de actividades de vuelta a la calma también influye positivamente en la asimilación de las cargas de entrenamiento que has llevado a cabo los jugadores, al tiempo que evita o previene la aparición de lesiones por sobrecarga.

Al igual que opinan Coque y cols., (1997), consideramos que estas actividades de recuperación deberán ponerse en práctica durante todo el año, pero quizás con mayor énfasis en momentos de pretemporada, periodos de concentración, y competiciones por sistema de concentración, donde la recuperación del deportista es vital para el futuro rendimiento del mismo.

En consecuencia, en un deporte tan exigente como es el baloncesto de alto nivel, parece necesario el desarrollo de actividades de vuelta a la calma tras los entrenamientos y después de la competición, y que estas tareas sean asimiladas como un hábito para los jugadores, que han de integrar dichas rutinas en su trabajo cotidiano; para ello, resulta imprescindible que los propios deportistas sean conscientes de los beneficios que aportan estas actividades, tanto para su rendimiento, como para su futuro profesional.

 4) BIBLIOGRAFÍA

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Depósito Legal: LE-1832-01

ISSN: 1578-7354