Ficha Técnica del artículoCortés, V.; Fernández, A.; Moreno, A. (2002). Estudio descriptivo de la evolución de jóvenes atletas participantes en el programa de detección de talentos de la Real Federación Española de Atletismo. RendimientoDeportivo.com, N°3.

<http://www.RendimientoDeportivo.com/N003/Artic014.htm> [Consulta 02/01/2004]

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Estudio descriptivo de la evolución de jóvenes atletas participantes en el programa de detección de talentos de la Real Federación Española de Atletismo.

Cortés, V.; Fernández, A.; Moreno, A.


 

 1) INTRODUCCIÓN

Actualmente, es muy corriente tratar, desde diferentes ámbitos, la detección de talentos deportivos. Al menos, así queda demostrado en la abundante literatura que está proliferando sobre dicho tema (Campos, 1995; Salmela, 1997; García, 2001), aunque dicha producción científica no parece estar acompañada de propuestas prácticas en las que se materialicen los supuestos teóricos que se están argumentando.

En España, uno de los programas de detección de talentos que se han materializado en la práctica es el que promueve el Consejo Superior de Deportes (CSD) a través del plan 2000 y que posteriormente desarrolla cada federación deportiva.

Una de las federaciones deportivas españolas que ya lleva algún tiempo trabajando con dicho programa de detección de talentos es la Real Federación Española de Atletismo (RFEA). Nosotros hemos llevado a cabo un análisis descriptivo de dicho programa con la intención de detallar sus aspectos más importantes, y con el deseo de que dicha imagen pueda servir para esclarecer singularidades, originalidades e incoherencias del mismo. El análisis ha consistido en analizar y describir cuál ha sido la evolución en el ranking de los atletas españoles participantes en el programa de detección de talentos de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) en el año 1992.

En este trabajo de investigación, el análisis del que hablamos está precedido de un breve marco teórico en donde explicamos qué entendemos por talento deportivo e intentamos exponer en qué consiste un proceso de detección de los mismos. Además, añadimos los aspectos fundamentales en los que se fundamenta el programa de detección de talentos desarrollado por la RFEA.

1.1. Talento deportivo y proceso de detección

Tradicionalmente, el término talento deportivo se ha asignado a aquellas personas que disponen de unas características o capacidades que les permiten alcanzar altos rendimientos en una especialidad deportiva determinada. Este vocablo, tal como señala Lorenzo (2000), se encuentra asociado a un "conjunto de aptitudes inherentes al sujeto, que determinan el rendimiento del deportista".

Con el paso del tiempo, el significado que se ha asociado a esta palabra ha evolucionado rápidamente, evolución que no es más que una simple muestra de cómo se han ido tomando en consideración la existencia de otros factores que influyen de manera importantísima en el surgimiento de un talento deportivo. Para darnos cuenta de este hecho, sólo debemos observar dos definiciones que muestran sutilmente la diferencia que venimos señalando. Según Gaber y Ruoff (1979), un talento deportivo "se caracteriza por determinadas condiciones y presupuestos físicos y psíquicos, los cuales, con mucha probabilidad lo portan en un momento sucesivo, a alcanzar prestaciones de alto nivel en un determinado tipo de deporte". Como se puede observar, el principal factor del que depende el futuro rendimiento deportivo es la posesión de unas aptitudes determinadas. Si éstas se poseen, el éxito en el futuro parece estar casi asegurado.

Por el contrario, esta relación de causalidad entre aptitudes y rendimiento parece tener menor fuerza en la definición que propone Hahn (1988), el cual entiende por talento deportivo "la disposición por encima de lo normal de poder y querer realizar unos rendimientos elevados en el campo del deporte". Tal como indica Lorenzo (2000), parece ser que es la disposición al esfuerzo y a someterse a grandes cargas y periodos de entrenamiento lo que realmente posibilita el surgimiento de un talento deportivo. "Los entrenadores sitúan en lugar preferente el trabajo y la dedicación al entrenamiento como claves de éxito, y dejan en segundo plano el hecho de poseer las potencialidades adecuadas" (Campos, 1995a).

Entendiendo el talento deportivo desde esta perspectiva más globalizadora, hay varios autores que han creído más conveniente cambiar el concepto de talento por el de ‘sujeto experto’. (Durand-Bush y Salmela, 1986; Ruiz y Sánchez, 1997; Salmela, 1997). Todos estos autores coinciden en remarcar la importancia que debemos darle al trabajo del deportista y a su práctica diaria.

Para Bloom (1985) y Ericsson y cols. (1993) el nivel de rendimiento está directamente relacionado con la práctica acumulada. Esta práctica extensiva es denominada por Ericsson y cols. (1993) como práctica deliberada: "práctica altamente estructurada con el expreso deseo de progresar y mejorar, y no con el deseo de pasarlo bien o entretenerse únicamente". La teoría de la práctica deliberada sugiere que la natural habilidad no es un prerrequisito para desarrollar la pericia, sino que ésta depende más de la cantidad de tiempo empleado en una práctica altamente estructurada con un objetivo concreto de mejorar el rendimiento.

El hecho de utilizar el concepto de experto y no de talento se encuentra en concordancia con el proceso de detección de talentos entendido como un proceso de formación del deportista a largo plazo, en el que Campos (1995a) y Lorenzo (2000) diferencian tres fases: la identificación, la formación y la confirmación del talento.

La identificación de talentos, según Léger (1986), consiste en predecir si un joven podrá desarrollar el potencial de adaptación al entrenamiento y su capacidad de aprendizaje técnico para emprender las posteriores etapas de preparación.

La formación sería la etapa que mayor importancia tendría en la conformación de un futuro talento deportivo (Campos, 1995), tanto es así que autores como Tschiene (1985) llegan a afirmar que el entrenamiento es el factor decisivo para alcanzar altos rendimientos deportivos. Este proceso de formación debe ser individualizado para cada deportista en función de su características físicas, psicológicas y sociales.

La confirmación del talento consistiría en la materialización de toda la potencialidad deportiva que un sujeto determinado posee. Para que esto ocurra se deberá haber acertado tanto en la identificación del talento como en su proceso de formación.

1.2. Programa de detección de talentos de la RFEA

La RFEA lleva realizando un programa de detección de talentos desde hace más de cuatro décadas. En todo este tiempo, según García (2001a), el programa ha experimentado diversas fases en su desarrollo. En la última fase, comprendida desde el año 1969 hasta la actualidad, dicho programa ha experimentado tres etapas, de las cuales, mencionaremos la última de ellas.

Desarrollada a partir de 1989, momento en el que se inicia el actual programa de detección de talentos, a través de un programa de promoción de las categorías menores promovido por el CSD (Plan 2000) y dirigido específicamente por la RFEA. Tal y como expone García (2001a), el programa "ha tenido numerosas denominaciones y modificaciones técnicas a lo largo de estos diez años, pero ha podido sobrevivir hasta la fecha teniendo una continuidad nunca hasta ahora conocida".

Como datos referentes a esta última década del programa cabe decir que por él han pasado un total de 2990 atletas, a lo largo de 124 concentraciones.

Además de a los atletas, dicho programa se dirige también a sus entrenadores y federaciones autonómicas y comunidades autónomas (CC.AA.), completando unas ayudas que, respectivamente y para cada uno de éstos, se orientan a la formación atlética, información y apoyo al entrenamiento e información y fomento de planes de detección de talentos a nivel de autonomías.

Dentro de las diversas actividades que se promueven desde el programa, las concentraciones constituyen la principal de ellas, desde las cuales se posibilita la participación a aquellos atletas que cumplen una serie de criterios establecidos por el Sector del Comité Técnico de la RFEA (García, 2001b).

 2) MATERIAL Y MÉTODO

En primer lugar, a través de la RFEA se recogió un listado con el nombre y año de nacimiento de todos los atletas pertenecientes al Programa de Detección de Talentos del año 1992. Se eligió este año de estudio por lo significativo que el año 92 supuso en el programa en particular por la celebración de los JJOO de Barcelona. En este listado aparecen atletas de las categorías infantil, cadete y júnior. Además, con la intención de llevar a cabo el estudio longitudinal, se tuvo acceso a los rankings desde el año 1992 hasta el 2000.

Posteriormente se seleccionó la categoría de estudio; se optó por la categoría cadete debido a que el número de sujetos era más elevado que en las dos restantes.

Después, se localizaron todos los atletas en el ranking del año 1992 para conocer la posición que ocupaban en el mismo, y para averiguar la especialidad atlética y la comunidad autónoma a la que pertenecían cada uno de ellos.

Tras dicha localización, se hizo un seguimiento longitudinal de los mismos atletas hasta el año 2000. Para ello, se usaron los rankings de la RFEA desde los años 1991/1992 hasta los años 1999/2000. Mediante este seguimiento se conocieron las posiciones que ocupaban en el ranking, optando siempre por la mejor de ellas en el caso de que existieran participaciones en dos especialidades de manera simultánea. En esta búsqueda tan solo se comprobó hasta el puesto cincuenta del ranking, desechando a todos los atletas que ocuparan un puesto superior.

Tras esta recopilación de datos, se introdujeron todos ellos en una hoja de cálculo Excel. En esta hoja se realizó una tabla para tener ordenados y clasificados a todos los atletas por sexo, especialidad atlética, comunidad autónoma y año de nacimiento; junto a estos datos se colocaron todas las posiciones conseguidas en los sucesivos rankings (1992–2000).

Después se pasó al análisis en cuestión, que se centró en tres momentos clave:

  • Un primer momento, correspondiente al año 1992 (año de participación en el programa de todos los atletas del listado; con un total de 114 atletas).

  • El segundo momento a estudiar se corresponde con el último año de la categoría júnior para cada atleta. En este caso, tan solo se buscaba hasta el puesto 10 del ranking. Hay que resaltar que el puesto 10 es el límite que hemos estimado para considerar si el atleta se encontraba o no entre la élite deportiva.

  • El tercer momento a estudiar fue el correspondiente a los años que el atleta ha pertenecido a la categoría absoluta, teniendo en cuenta que estar en la élite deportiva es estar situado entre los 10 primeros del ranking. (Según nuestro criterio). Es importante apuntar que siempre se ha tomado como referencia la mejor posición en el ranking.

Posteriormente, se obtuvieron los resultados de tipo numérico y porcentual, y se interpretaron con el fin de hacer un estudio de tipo descriptivo.

2.1. Muestra

Del número total de atletas que han estado en seguimiento por el programa a lo largo de su historia (2990), la muestra ha estado formada por un número total de 114: 63 varones y 51 mujeres. Con un nivel de confianza del 95,5%, el error muestral es de un 9,18%.

Relativo a la especialidad atlética, podemos comprobar como existe una mayor participación en el programa desde las especialidades atléticas de velocidad y vallas, medio-fondo y fondo, saltos y lanzamientos, con respecto a las dos restantes: combinadas y marcha. En números absolutos son:

    • Velocidad y vallas: 30
    • Medio-fondo y fondo: 21
    • Saltos: 23
    • Lanzamientos: 23
    • Marcha: 7
    • Combinadas: 10

Relativo a los atletas que cada comunidad aporta al programa, se ha realizado una clasificación en función del número:

    • Un primer grupo donde se ubica Cataluña con un total de 28 atletas.
    • Un segundo grupo donde se encuentran Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana, con 18, 14, y 11 atletas respectivamente.

    • Un tercer grupo que incluye la mayor parte de las comunidades con un número de atletas que oscila entre 9 y 1 (Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Canarias, Castilla y León, Castilla la Mancha, Galicia, Murcia, Navarra, País Vasco).

    • Un cuarto grupo en el que aparecen aquellas que no aportan ningún atleta al programa: Extremadura, La Rioja, y Ceuta y Melilla.

 3) RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Como resultado global del proceso de análisis, sin tener en cuenta los distintos grupos de estudio, se puede observar que el número de atletas que en un primer momento formaron parte del programa y que consiguen llegar a la elite del atletismo, es relativamente bajo. Sólo un 26,32 % de los atletas consigue alcanzar posiciones en el ranking absoluto entre los diez primeros.

Comparado con un estudio de García-Verdugo y Leibar (1997) sobre medio-fondistas, nuestro dato parece alentador. En el trabajo de los mencionados autores es posible observar que el 98,14% de los atletas cadetes estudiados que figuran entre los 15 primeros del ranking español, posteriormente no aparecen en la categoría absoluta, es decir, que sólo un 1,86% de los atletas llega a la élite del atletismo español.

En años posteriores, Verdugo (2001) realizan otro estudio sobre atletas cadetes en las pruebas comprendidas entre los 300 y los 3000 metros (incluidos las pruebas de vallas y obstáculos). En él es posible percatarse de que los resultados son algo mejores. Un 7,41% de los atletas se mantiene entre los diez primeros del ranking en la categoría absoluta. A pesar de ello, nuestros resultados siguen siendo más positivos (26,32%).

Si bien es posible darse cuenta de la mejoría de los resultados en los programas de detección de talentos a lo largo de los años, también es posible advertir de que dichos resultados no son demasiado alentadores. A nuestro parecer, los resultados obtenidos por dichos programas vienen a demostrar la dificultad de controlar todo el proceso de formación de jóvenes atletas. Como dice Campos (1995), las variables físicas, psicológicas y sociales que influyen en dicho proceso hacen difícil un control exhaustivo del mismo y la consecución de excelentes resultados.

La evolución del número de atletas de ambos sexos a lo largo de los tres momentos clave estudiados se muestra en el Gráfico 1.

Gráfico 1: Evolución de la distribución por sexo.

La diferencia porcentual de la presencia de chicos y chicas en el ‘programa’ y ‘entre los diez primeros’ del ranking en los tres momentos estudiados es la siguiente:10,52%; 18,42%; 20,00%, siempre a favor de los chicos. Si bien la diferencia de participación y de llegada al alto rendimiento en función del sexo no parece importante, resulta curioso como aún, en el siglo XXI, todavía existen diferencias. La diferencia entre varones y mujeres mantiene cierta constancia en los tres periodos estudiados pero siempre es menor el número de atletas mujeres. Campos (1995), en el análisis de los determinantes sociales en la detección de talentos en el deporte que realiza en su tesis doctoral, explica las pequeñas diferencias que encuentra entre varones y mujeres en función de cuatro premisas, que quizás puedan explicar las diferencias encontradas por nosotros:

  • Las mujeres dispusieron en los inicios de entrenadores menos capacitados que los hombres.
  • Sus becas fueron de menor cuantía.
  • Confiaban menos en su futuro deportivo.
  • Realizaron una especialización unidireccional, sin prácticas deportivas alternativas.

En datos numéricos los resultados se concretan en la tabla siguiente:

Tabla 1. Datos numéricos y porcentuales relativos al sexo en los tres momentos.

Otro análisis ha consistido en comprobar, durante los tres momentos, como varía el número de atletas pertenecientes a las diferentes especialidades atléticas. Y del mismo se deduce que: (Gráfico 2).

Gráfico 2: Evolución de la distribución por especialidades atléticas.

En el primer momento (año 1992 de participación en el programa) existe una mayor participación en las especialidades de velocidad y vallas, medio-fondo y fondo, saltos y lanzamientos, en contraposición a las especialidades de combinadas y marcha que están representadas en menor número.

En el segundo momento (último año júnior), se observa una pérdida media de 10 atletas entre los diez primeros en las especialidades de velocidad y vallas, medio-fondo y fondo y saltos; no se observa pérdida en lanzamientos y muy escasa en marcha y combinadas (de 3 atletas).

En un tercer momento (categoría absoluta) existe una pérdida considerable de atletas en todas las especialidades, más acusada en las pruebas de lanzamientos (18 atletas) y menos en las de medio-fondo y fondo (4 atletas). Ninguno en marcha.

De los resultados, tanto numéricos como porcentuales, se presenta la siguiente tabla:

Tabla 2. Datos numéricos y porcentuales relativos a las especialidades atléticas en los tres momentos.

Además, también se ha examinado la evolución del número de atletas en los tres momentos estudiados en función de las diferentes comunidades autónomas. (Gráfico 3).

Gráfico 3: Evolución de la distribución por CC.AA.

Se observa que aquellas CC.AA. que aportan mayor número de atletas en un primer momento, se mantienen con una mayor presencia en la etapa júnior y en la absoluta.

Es fácil observar como Cataluña, Madrid y Andalucía son las comunidades que en un principio aportan más atletas y mantienen dicha mayoría en los dos periodos siguientes.

Por el contrario, comunidades como Castilla y León, que en un principio sólo aporta 5 atletas, en el último periodo es la segunda comunidad que más atletas aporta (4), después de Cataluña con 8. Algo parecido ocurre con Castilla la Mancha; esta comunidad comienza aportando 3 atletas en el primer periodo, los cuales se mantendrán en el programa hasta el último momento.

En cambio, comunidades como Valencia y País Vasco, que en un principio contribuyen con un número elevado de atletas (11 y 9 respectivamente), al final sólo aportan, cada una, un atleta al programa.

En un principio sólo son 3 comunidades las que no aportan ningún atleta (Extremadura, La Rioja, Ceuta y Melilla), pero en el último periodo son 8 comunidades las que no aportan ningún atleta. Las tres anteriores, y además Navarra, Galicia, Cantabria, Islas Baleares e Islas Canarias.

De forma completa se añaden en la siguiente tabla los datos numéricos y porcentuales correspondientes a todas y cada una de las Comunidades Autónomas en los tres momentos estudiados.

Tabla 3. Datos numéricos y porcentuales relativos a las Comunidades Autónomas en los tres momentos.

El hecho de que sean Madrid, Cataluña y Andalucía las comunidades que aportan mayor número de atletas al programa nos hace pensar en la importancia que están teniendo los tres Centros de Alto Rendimiento Deportivo (CARD) que tenemos en nuestro país, y la importancia de un itinerario deportivo común para la consecución del éxito deportivo. Esto viene a demostrarnos lo que Cazorla (1989) llama ‘pasos obligados’. Hay estudios (Hemery, 1988; Barata, 1992; Anciaux, 1981; Ferrando, 1981; citados por Campos, 1995) que vienen a demostrar que para conseguir el éxito deportivo no es suficiente la posesión de determinados atributos genéticos. También es necesario poseer unos medios que permitan el desarrollo pleno del joven deportista. En el trabajo de Anciaux (1981; citado por Campos, 1995) se nos señala como el itinerario deportivo de una atleta de alto nivel pasa generalmente por un lugar. A partir de nuestro estudio se puede afirmar que parece de primordial importancia el paso por alguno de los tres lugares en donde existen Centros de Altos Rendimiento Deportivo (Madrid, Barcelona y Andalucía).

Otro aspecto estudiado ha sido la evolución de los atletas en el ranking a lo largo de las nueve temporadas estudiadas, es decir, hemos intentado observar cuáles son los puestos más ocupados por los atletas estudiados en función del momento deportivo de su carrera en el que se encuentran. (Gráfico 4).

Gráfico 4: Evolución del número de atletas según su puesto en el ranking a lo largo de todos los años de estudio.

Se puede observar como en el primer año de análisis (1992), todos los atletas se encuentran entre los diez primeros del ranking de su categoría (cadete).

En años sucesivos, este hecho disminuye progresivamente, aumentando por el contrario el número de atletas que ocupan puestos superiores en el ranking e incluso que no aparecen en el mismo.

La mortandad experimental (atletas que se encuentran por encima del puesto 50 o que no aparecen en el ranking del año estudiado), crece de forma progresiva hasta el paso a la categoría absoluta (3-4 años últimos). García-Verdugo (2001) aporta unos datos pertenecientes a un estudio realizado por Vollmer (1998), en el que aparecen las siguientes causas como principales motivos de abandono por parte de los atletas: prioridad a los estudios, falta de tiempo, lesiones crónicas, prioridad a compañeros, ruptura del grupo de entrenamiento, falta de medios, logro de objetivos, y falta de perspectivas.

Como ya hemos dicho, la dificultad de controlar todo el proceso de formación del joven deportista hace difícil que todos los atletas que en su etapa cadete estaban teniendo éxito puedan llegar a la elite deportiva en su categoría absoluta (Campos, 1995).

 4) CONCLUSIONES

El número de atletas que en un primer momento formaron parte del programa y que consiguen llegar a la elite del atletismo es relativamente bajo (26,32 %).

Si bien es cierto que la diferencia entre la participación de mujeres y hombres no es elevada, aún es posible percatarse de la menor ayuda institucional que según Campos (1995), reciben las mujeres en su proceso de formación deportiva.

Las especialidades de medio-fondo y fondo, y marcha pierden menor número de atletas en la llegada al alto rendimiento (aproximadamente 50%). Ocurre totalmente lo contrario en el resto de especialidades atléticas (aproximadamente 85%). Si bien, los motivos de este hecho son desconocidos por nuestra parte, puede que exista una predisposición general por parte de los atletas españoles a rendir en estas especialidades atléticas.

Andalucía, Asturias, Castilla y León, Cataluña, y Madrid, son las comunidades que consiguen llevar un mayor número de atletas a la élite deportiva. El hecho de que tres de las cinco comunidades posean CARD (Centros de Alto Rendimiento Deportivo), puede ser un factor facilitador de la llegada al alto rendimiento deportivo, como medio de apoyo, formación y entrenamiento en el periodo de especialización deportiva y de alto rendimiento.

El cambio de categoría constituye un momento clave en la evolución del deportista, como ha podido comprobarse en el análisis de la evolución de los atletas en el ranking. Medirse a atletas con mayor formación supone, generalmente, un retraso en el ranking.

Debido a los resultados que por la metodología utilizada hemos obtenido, creemos necesario un estudio futuro que permita conocer con mayor profundidad las causas de los resultados obtenidos. Dicho estudio debería abordar cuestiones relativas a los propios atletas participantes: de carácter sociológico, psicológico, relacionadas con las perspectivas de futuro, el rendimiento en competición, entrenamiento, etc. Para ello sería necesario realizar un estudio de tipo cualitativo mediante el uso de entrevistas a fondo, encuestas, etc.

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ISSN: 1578-7354